jueves, 6 de diciembre de 2007
Titinen txapelketaren bideoak
http://youtube.com/watch?v=iIdXZ5k7DTU&feature=related
http://youtube.com/watch?v=sbkEL0copLI&feature=related
Titin online
Augusto Ibañez "Titin III"
Campeón del Cuatro y Medio de pelota vasca
05-12-2007 33 respuestas
Apenas unos días después de perder a su padre, el 'pelotari' riojano logró este pasado domingo su primera 'txapela' de campeón del Cuatro y Medio al superar en la final al navarro Abel Barriola. Titín, de 38 años, logró de este modo conquistar un título que se le resistía desde hace una década, cuando perdió su primera final ante el legendario Julián Retegui, el mejor 'pelotari' de la historia.
Esteka: http://www.as.com/edigitales/entrevista/Augusto-Ibanez-Titin-III-3292domingo, 2 de diciembre de 2007
FINALAREN EGUNA
SAN SEBASTIÁN. DV. La final entre Titín III y Barriola pondrá el cierre al Campeonato del Cuatro y Medio hoy en el Ogueta de Vitoria. Protagonizarán el segundo partido de un programa anunciado para las 17.00 y que ETB1 ofrecerá en directo. Aunque Barriola parte como favorito -los corredores de apuestas vaticinan momios de 60 ó 70 a 100-, nadie se fía de Titín. El dinero ha salido en su contra en los cuatro partidos que ha disputado en esta competición. Pues bien, ha ganado tres y en el que perdió sumó dieciocho tantos y llegó a adelantarse 18-13.
Los dos finalistas se presentan con hambre de txapela. Titín, el veterano -el 13 de enero cumplirá 39 años- ha jugado dos finales del Cuatro y Medio y ha perdido ambas. Ya hace diez años de la primera, aquel recordado duelo ante Julián Retegui en el que cedió 22-21 tras dejar escapar un 17-21 a favor. En 2003 repitió presencia en la final, a la que llegó invicto. Le derrotó Jorge Nagore.
El cuatro y medio es la única modalidad en la que Titín participa a nivel individual. En una ocasión probó en el Manomanista. Le valió para renunciar. No regresó. Los pelotaris listos no necesitan recomendaciones. Se dan cuenta a la primera.
Abel Barriola luce un título del Cuatro y Medio, el de 2001. Después ha jugado tres finales y las ha perdido: dos frente a Olaizola II y una, la del año pasado, ante Martínez de Irujo. Superados sus problemas en la mano derecha, rehabilitado como pelotari de primerísima fila, el zaguero de Leitza busca rematar su recuperación con una txapela. Huye de que le llamen pierdefinales. No debemos olvidar que también cayó en la del Manomanista de este año ante Aimar Olaizola.
Desde el punto de vista de las urgencias, por lo tanto, los dos pueden estar necesitados de este título, aunque ambos poseen la madurez suficiente para relativizar campeonatos y resultados. Si hay algún pelotari que haya destacado por su trayectoria en los quince últimos años, ése se llama Titín. Su valor como pelotari y como deportista están por encima de aparecer en el casillero de un palmarés, aunque a nadie le amarga un dulce.
Barriola, después de su personal travesía por el desierto y su paso por el quirófano, también ha aprendido que importa más disfrutar jugando a pelota, no estar pendiente de las manos cada vez que se coloca los tacos. Antes o después, la calidad resplandece cuando existen esas condiciones, indispensables para el desarrollo de su profesión. Las finales y los títulos vienen por añadidura.
Llega imbatido
Abel Barriola llega imbatido a la final de hoy. Derrotó con claridad a Oinatz Bengoetxea en cuartos de final y superó a base de trabajo y buen juego a Titín y Olaizola II en la liguilla, en la que terminó líder. Ahora le falta refrendar el dominio que ha demostrado.
Sería la guinda a un año 2007 formidable para él. Finalista en el Manomanista y en los dos torneos San Fermín, tanto del cuatro y medio como de parejas, rubricó un excelente verano con sendas victorias en los torneos Ciudad de San Sebastián y San Mateo de Logroño, en compañía de Oinatz Bengoetxea.
El otoño no ha quebrado su trayectoria. Otra final más y una opción de volver a vestirse la txapela, algo que no sucede desde el Manomanista de 2002. Cinco años de sequía.
Su valía en las modalidades individuales está fuera de toda duda. Con la de hoy acumula siete presencias en finales oficiales: cinco del Cuatro y Medio y dos del Manomanista. Ganó las dos primeras y perdió las cuatro siguientes. Entiende que ha llegado la hora de cambiar esa tendencia.
El día de la elección de material le preguntaron si se sentía «el malo» de esta película por el sentimiento favorable a Titín que se ha extendido en las dos últimas semanas. Muchos pelotazales consideran que para el de Tricio es la última oportunidad de lograr un título individual.
Me aseguran que después, en el vestuario, mostró cierta preocupación por ese comentario. Aquí no hay malos ni buenos. Todos luchan por el entorchado. Con respeto, pero con sus armas. Nadie va a reprochar nada a Barriola si gana. Faltaría más.
Guarda luto
El fallecimiento del padre de Titín el pasado domingo provocó cierta incertidumbre sobre la fecha de la final. Hubo gente que especuló con un posible aplazamiento sin que el delantero riojano barajara ni siquiera esa opción, tal y como dejó claro el jueves: «En ningún momento me planteé pedir el aplazamiento de la final. Lo único que me planteé fue no jugarla». Le honra.
Decidió jugar y ya está. Llevará el luto en su interior, cómo no. Sabe que es el mejor homenaje que puede brindar a su padre, al hombre que le inculcó la afición a la pelota.
El Ogueta, por supuesto, volverá a llenarse para asistir a un duelo que ha levantado una enorme expectación. El recinto gasteiztarra vivirá su segundo lleno consecutivo, tras el registrado hace quince días con ocasión del Olaizola II-Titín.
La liguilla de semifinales del Campeonato del Cuatro y Medio ha supuesto un éxito de público. El pelotazale ha respondido y ha vuelto a dejar claro que le interesan la competición, los puntos y los partidos de verdad. Es el camino que ha adoptado un deporte que continúa vivo.
ZORTE ON, BIOI!
jueves, 29 de noviembre de 2007
Diez años de una final que dejó satisfechos a todos menos a Titín
Aritz SORZABAL
Corría el 13 de diciembre de 1997. No cabía ni un alfiler en el frontón Ogeta de Gasteiz. El luminoso señalaba 17-21 a favor de Titín III, un riojano de 28 años que había asombrado a propios y a extraños esa temporada hasta el punto de haberse colado en la final de Cuatro y Medio y tener al mismísimo Julián Retegi contra las cuerdas.
«El sabio de Erasun», con 43 años a sus espaldas, seguía sin inmutarse. Se trataba de su cuarta final en la jaula -las tres anteriores las saldó con victoria- y tenía ante sí la posibilidad de calarse su vigesimosegunda txapela oficial. Lejos de pagar semejante empacho de triunfos o de acusar el cansancio en la recta final del encuentro, sacó a relucir su sangre fría y hambre de victoria y dio inicio a la voltereta más inolvidable de la historia del Cuatro y Medio, una distancia que tenía su propio campeonato desde 1989.
Retegi II salvó el primer «match ball» con un gran resto y una pelota llevada a buena desde las tablas tras un gancho al ancho de Titín, para poner finalmente el 18-21 con un latigazo junto a la pared izquierda después de haber recuperado la iniciativa en el tanto. El 19-21 y el 20-21 vinieron merced a dos dejadas en el txoko que volvieron a dejar patente la frialdad del campeón navarro, que estaba a punto de agrandar su leyenda hasta límites insospechados. Tampoco le tembló el pulso a la hora de establecer el empate a 21, logrado con un sutil pelotazo que mandó por encima de la cabeza de Titín y que botó a milímetros de la línea del Cuatro y Medio. El 22-21, que desató los gritos de «Julián, Julián» por parte de una afición entregada, subió al marcador gracias a una paradita en el txoko tan fría y calculada como las anteriores. Retegi II acababa de protagonizar una nueva gesta en su carrera deportiva, la última de su impecable trayectoria.
Titín se lanzó al suelo desesperado y exhausto, sin entender cómo había podido perder una txapela que ya estaba acariciando. En realidad, diez años después de ese partido histórico, sigue pareciendo increíble que el choque se le escapara de las manos. Todavía hoy, la visión de esa final en youtube (www.youtube.com) -diez videos dan la posibilidad de presenciar el choque en su integridad- pone carne de gallina. Y eso que ya ha pasado una década de aquel duelo.
El de Tricio tuvo que esperar seis años para tener una nueva oportunidad, de nuevo en el Ogeta. El desenlace de la final no fue tan cruel como en 1997, pero el riojano volvió a quedar subcampeón. Nagore fue su verdugo, al derrotarle por 22-15. Ahora, con 38 años, tratará de hacer bueno el dicho de que a la tercera va la vencida. El domingo le espera Abel Barriola, con la cancha del Ogeta nuevamente de testigo.
decimotercera final en el Ogeta
Si Julián Retegi es el rey de las txapelas en el Cuatro y Medio -logró un total de cuatro-, el frontón gasteiztarra es el santuario de las finales. Y es que el Ogeta acogerá este fin de semana la decimotercera final de un campeonato que suma ya diecinueve ediciones desde que echara a andar en 1989.
Los primeros dos campeonatos de la distancia se decidieron en el Atano III, con victorias para Retegi II frente a Galarza III (22-6 y 22-15, respectivamente). Pero un año después, en 1991, el de Erasun consiguió su tercera txapela en el Ogeta, al ganar a un entonces veinteañero Patxi Eugi (22-7). El de Agoitz se caló la segunda de sus tres txapelas de la jaula en 1994 ante Errandonea (22-13) en el Ogeta, iniciándose así un ciclo de seis finales seguidas en el frontón alavés.
Desde 1994, el Ogeta se convirtió en sede de la final en once de las trece ediciones posteriores. Juan Martínez de Irujo fue el último en levantar los brazos en la capital gasteiztarra. Lo hizo el año pasado, tras vencer a Abel Barriola por un apretado 22-21. Se repetía el resultado de 1997, en este caso con el de Leitza de víctima. El domingo, por lo tanto, Barriola y Titín tendrán la oportunidad de quitarse la espina del Ogeta.
Lau eta Erdiko txapela 2001. urtean jantzi bazuen ere, Abel Barriolak, Titinek bezala, ez du finaletan zorte handiegirik izan. Lau final jokatu ditu kaiolan, eta horietatik hirutan garaipenik lortu gabe irten behar izan du pilotalekutik.
2001. urtean, txapela irabazteko lehen aukera izan zuenean, Patxi Eugiri irabazi zion (22-10). Denboraldi hartatik aurrera jokatutako hiru finalak, ordea, galdu egin zituen: 2002 eta 2004. urteetan, Aimar Olaizolaren aurka (22-13 eta 22-8, hurrenez hurren); eta 2006. urtean, Juan Martinez de Irujoren kontra (22-21).
Leitzakoak Lau eta Erdian jokatu dituen final guztiak Ogetan izan dira. Eta Ogetan izango da datorren igandekoa ere. Aurtengo finalerako txartela eskuratu zuen egunean azken urteetako zortea aldatzea espero duela jakinarazi zuen. «Espero dut bosgarrenean txapela irabaztea. Arantza bat daukat kentzeko, lautik hiru final galdu baititut. Txapeldunordeaz ez da inor gogoratzen», nabarmendu zuen nafarrak.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Agur esan digu Titin-en aitak
TRICIO. DV. Tricio entero está de luto. La noticia de la muerte de Augusto Ibáñez Pérez, el padre de Titín, conmovió ayer a todo el pueblo, una pequeña localidad riojana que no llega al millar de habitantes, situada a un kilómetro escaso de Nájera y famosa por sus pimientos y por la fiesta del caracol -a los lugareños les llaman caracoleros-. Augusto Ibáñez, de 80 años, tenía el corazón delicado.
Ayer dejó de funcionar tras presenciar una trifulca en la que se vieron inmersos sus hijos y sus nietos en la plaza de Tricio con un grupo de inmigrantes. La familia Ibáñez se había reunido para celebrar el cumpleaños de la madre de Titín, Flora Sacristán Ojeda. Augusto Ibáñez sufrió un infarto y falleció en el acto. El festejo acabó en tragedia.
Justo una semana antes de que su hijo, Augusto, dispute en el frontón Ogueta de Vitoria la final del Campeonato del Cuatro y Medio ante Abel Barriola. Los funerales son hoy, a las 16:30, en la iglesia parroquial San Miguel de Tricio.
La pelota era su gran pasión. Primero de la dinastía de pelotaris riojanos -el apodo de Titín viene de su hermano gemelo Agustín, también fallecido-, llegó a ser profesional durante dos décadas. Sus hijos, Agustín, Augusto y José Miguel recogieron después el testigo. Y su último nieto, Óscar, de cuatro años, el hijo pequeño de Titín, también quiere ser pelotari. Sería el quinto de la saga que él inició.
Tuvimos la ocasión de hablar con él en Tricio hace tres días, mientras realizábamos este reportaje con motivo de la final de la jaula. Nuestro encuentro fue casual. Tuvo lugar en la farmacia del pueblo, mientras recogía unas recetas. «Tengo el corazón un poco delicado, pero vamos tirando. Lo llevo bien», nos dijo mientras conversaba con su amigo Fermín Leza, de 82 años, con quien coincidió haciendo el servicio militar en Logroño.
No tenía previsto acudir el domingo al Ogueta a ver a su hijo. «Si quisiera ya iría. Ya he estado en las otras finales que ha jugado, pero estoy mejor en casa que en el frontón. Además, ayer -por el jueves- Augusto llamó a casa para decirme que ya no tenía entradas. Me comentó que un primo le había llamado para pedirle diez o doce entradas y que no pudo atenderle. Todos quieren ir a verle a Vitoria y se está volviendo loco para intentar cumplir con todos los compromisos».
«Los hijos van por mí»
«Ya van los hijos por mí -añadía-. Han hecho un plan para ir a Vitoria por la mañana, pero a mí se me hace muy largo estar todo el día fuera de casa. Además, no me gusta beber».
Titín I recordaba una época en la que «comprar zapatillas para jugar a pelota era un lujo. En mis tiempos lo hacíamos hasta descalzos. El suelo del frontón era muy rugoso y siempre teníamos ampollas en los pies». Y bromeaba cuando le requerimos que nos comentase cómo era su hijo de pequeño. «Era un chaval normal, como todos los del pueblo. Estaba todo el día jugando y saltando por ahí. Los padres tenían que venir a buscar a sus hijos al frontón para llevarles a casa a comer. Yo no. Vivíamos enfrente y con pegarles un grito era suficiente».
Luis Ignacio Marín, de 65 años, casado desde hace 26 con Adelina Asensio Ibáñez, prima carnal de Titín, y hermano del cronista de pelota y ex pelotari Valentín Marín, no era de la misma opinión. «Sus amigos le llamaban malastripas, por su mal genio. Era muy travieso, y lo sigue siendo. Cuando veía al difunto Isidro Anguiano le llamaba comunista para sacarle de sus casillas. Y lo conseguía. ¿Comunista tú!, le respondía». «Él y sus hermanos estaban todo el día metidos en mi casa, con mis hijos, o en el frontón. No era tan malo como dice éste», apostilla su mujer.
José Luis estuvo trabajando dos años de moldeador en la fábrica Orbegozo de Zumarraga y se jacta de ser el descubridor de Titín. «Yo le enseñé a jugar a pelota. En el pueblo había otros chavales que jugaban mejor a pelota que él, pero a base de esfuerzo y sacrificio ha logrado llegar arriba. Comenzó a destacar como aficionado y había otros que llamaban más la atención que él, como Gorostiza o Santi, pero el único que ha llegado a figura ha sido Augusto», dice.
Manuel Anguiano paseaba por la plaza mayor, bien abrigado. Nació en Tricio en 1932. «El mismo año que se construyó el frontón», proclama orgulloso. «Aquí le he visto pegar los primeros pelotazos a Titín. A él y a sus dos hermanos, Agustín y José Miguel, quienes también fueron pelotaris. Mi hija Belén fue con él al colegio, son de la misma edad, y de pequeño ya destacaba en todos los deportes. No ha sido de hacer muchas fechorías. En un pueblo pequeño como éste, al final todo se sabe».
Jubilado hace años tras haber trabajado en una carpintería, vive en la calle general Mola, la misma que el padre de Titín. «Cuando Augusto se casó, se fue a vivir a Logroño. Sigue viniendo a Tricio, pero no tanto como antes».
«Tricio le debe mucho»
«Tricio le debe mucho a Titín», nos decía Alfredo Osinga, que regenta la farmacia de Tricio desde hace cinco lustros. Nacido hace 53 años en Pamplona pero con familia en Sarasate, se muestra orgulloso de «ser navarro». «La pelota la hemos dominado siempre nosotros», dice medio en broma medio en serio. Pero también admite que Titín «es un pelotari especial. Es el más atractivo para verle jugar. Tiene un algo que le hace diferente a los demás. Conecta con el público desde que sale del vestuario. Reconozco que no soy objetivo, pero Titín es único».
La diferencia de edad no les impidió entablar una amistad que aún perdura. «Cuando llegué a Tricio no le conocía. Yo era mayor que él, tenía mis amistades y él las suyas. Posteriormente hemos tenido más relación. Suelo jugar al punto con él».
«Aquí, en Tricio, y en toda La Rioja, hay mucha afición a la pelota. Todo el mundo entiende de pelota -añade-, sobre todo los mayores. Soy navarro y Barriola me parece una gran persona, pero quiero que Titín gane la txapela, se la merece. Lo tiene muy difícil, pero creo que el Ogueta le va mejor a Titín que a Abel. El saque será determinante».
Óscar Olalla es el encargado del Hogar de la Tercera Edad de Tricio, junto a la plaza mayor, lugar donde se reúnen todas las fuerzas vivas del pueblo. En febrero se cumplirán tres años desde que abandonó el negocio que tenía en Logroño y se vino a vivir a Tricio, donde su mujer, Ada, regenta una casa rural.
Natural de la localidad riojana de Villamediana de Iregua, pueblo natal también de Bernabé Herrero, Berna, zaguero de Titín en numerosos partidos, califica a Augusto como «muy campechano, agradable, divertido».
Desvela que «la final la veremos aquí, en el bar. Cuando juega Titín esto se llena. Apagamos las luces y suele haber un buen ambiente. Aquí no tenemos apuestas. Alguna vez hemos jugado diez euros, pero poco más. ¿Si ganará Titín? Claro que sí. Ya le toca, se lo merece. Puede que sea la última oportunidad y no debe desaprovecharla».
Fallece el padre de Titín de una parada cardiaca en Tricio
- Presenciaba una pelea de sus hijos y nietos con unos gitanos portugueses en la plaza del pueblo
- Los hechos sucedieron, a una semana de la final, después de una comida familiar para celebrar el cumpleaños de la madre
DDN . PAMPLONA Lunes, 26 de noviembre de 2007 - 04:00 h.
Augusto Ibáñez Pérez, el padre de Titín, falleció ayer a la edad de 80 años de una parada cardiaca, en Tricio sobre las 16 horas, según La Rioja, mientras presenciaba una pelea entre sus hijos y nietos con unos gitanos portugueses.
Augusto Ibáñez Pérez, el padre de Titín, falleció ayer a la edad de 80 años de una parada cardiaca, en Tricio sobre las 16 horas, según La Rioja, mientras presenciaba una pelea entre sus hijos y nietos con unos gitanos portugueses.
Tras la comida de celebración del cumpleaños de la madre, Flora, los nietos salieron a jugar a la plaza, próxima a la casa familiar, y allí comenzaron a reñir con otros niños. La cosa fue a más, salieron los hermanos Ibáñez Sacristán (son tres Agustín, Augusto y José Miguel), y se enfrentaron a los padres de los otros niños. El padre, que tenía el corazón débil y bajo cuidados médicos, presenciaba la trifulca, sufrió la parada cardiaca y falleció en el acto. Los funerales serán hoy mismo en la parroquia de San Miguel de Tricio a las 16.30 horas.
La consternación en el pueblo fue total por que Augusto Ibáñez Pérez, Titín I, era muy querido, y su hijo, Titín III, jugará la final del Cuatro y Medio el domingo próximo en Vitoria.
Titín I junto a la foto de campeón aficionado de parejas con Barberito NAVI
Un hombre tranquilo
Lunes, 26 de noviembre de 2007 - 04:00 h.
N O pensaba viajar a Vitoria para ver la final de su hijo. Pensaba seguirla, seguramente, en el bar del pueblo y, si no, en su casa. Avisaba que, pese a dejar de ver en algunos momentos la semifinal con Barriola, no pensaba ponerse nervioso. Son muchos los partidos de sus hijos, sobre todo de Augusto, Titín III, que ha visto este octogenario, que además fue cocinero antes que fraile.
N O pensaba viajar a Vitoria para ver la final de su hijo. Pensaba seguirla, seguramente, en el bar del pueblo y, si no, en su casa. Avisaba que, pese a dejar de ver en algunos momentos la semifinal con Barriola, no pensaba ponerse nervioso. Son muchos los partidos de sus hijos, sobre todo de Augusto, Titín III, que ha visto este octogenario, que además fue cocinero antes que fraile.
Habla con tranquilidad, insistía en que sólo quería que su hijo hiciera un buen partido. Ni siquiera pedía la victoria. Sólo que jugara como él sabe, y sin perder las formas y maneras. "No pasa nada por perder, sé aceptarlo", repetía una y otra vez. "Sé aceptarlo", insistía con serenidad, absolutamente ajeno a que la final la verá desde el cielo.
Titín I, recuerdan compañeros del diario La Rioja, se hizo famoso pelotari en su juventud destacando en su época en el campo aficionado como zaguero. Augusto padre llegó a quedarse campeón de España haciendo pareja con Abel San Martín, Barberito I, en las finales del Torneo Aficionados jugadas en Barcelona en 1947, pese a la gran talla de sus rivales.
Titín colaboró eficazmente con su compañero de Baños de Río Tobía, quien al día siguiente fue también ganador en la modalidad de mano individual. Fueron triunfos que dieron gloria a la pelota riojana, a la que hasta entonces se la miraba por encima del hombro desde el norte.
Ambos, cuentan en el diario La Rioja, protagonizaron partidos memorables contra parejas destacadas cuando se hicieron profesionales, especialmente en el desaparecido "Beti Jai", de la logroñesa calle Juan XXIII. Tras unos años como profesional, volvió a pasar al campo aficionado, donde llegó a intervenir hasta en 31 partidos durante un mes de agosto formando pareja con Domingo Sacristán, también de Tricio. La presencia de esta pareja ocupó cartel destacado en los programas festivos de las localidades riojanas y en el entorno.
En los primeros campeonatos manomanistas en la trayectoria profesional de Titín III, Augusto ejerció para él de botillero. A diferencia del hijo, explosivo delantero, se le recuerda como un zaguero muy segurola, de los que devuelven todas las pelotas hasta aburrir al frontis. En los frontones de cancha seca resultaba muy difícil ganarle un tanto. Fueron muy celebrados sus partidos aliado con Barberito para hacer frente a los hermanos Ubilla, combinación que se repitió en varias ocasiones.
Augusto Ibáñez Pérez recuerda perfectamente aquellos años en que recorría los frontones. El pasado jueves no dejó de rememorar y preguntar por uno de sus amigos de entonces, el lodosano José Esparza, con quien coincidió en numerosas ocasiones.
Hombre pausado y tranquillo, muy de su casa, reservado, querido en el pueblo, amable, tenía muy interiorizados los muchos recuerdos de entonces. El presente de la pelota para él se llamaba Titín III, pero sin olvidar a cualquiera de los muchos compañeros de su hijo. Deseaba que ganara su hijo, pero por decirlo de una manera gráfica, no quería que perdiera ninguno de sus rivales.
Persona muy afable, se encontraba agusto hablando de pelota, e insistió a su mujer, Flora, para que sacara un trozo de chorizo con un vaso de "rioja" para acompañarlo. No necesitaba salir del pueblo para entretenerse. Acaba de asar unos pimientos. En fin, imposible pensar lo de ayer...
Augusto ha ido a reunirse con su hermano gemelo Agustín, aquel a quien sustituyó en algún partido sin que el contrario se diera cuenta. Desde allí acompañarán a Augustín en la final.
ANIMO A TODA LA FAMILIA!
lunes, 19 de noviembre de 2007
De paso, Titín ahuyentó el viejo fantasma de la final del Cuatro y Medio de 1997 que perdió ante Julián Retegui en el mismo escenario. Hace diez años, el de Tricio ganaba 21-17, como ayer.
Sacó el riojano, se enzarzaron los dos pelotaris, Aimar estorbó de forma involuntaria a su rival y el tanto cayó del lado del navarro. Protestó Titín. Su botillero le tranquilizó. Olaizola II limó la desventaja a dos tantos con una dejada en el ancho, 19-21. Titín se lanzó hacia delante en el siguiente tanto, volvieron a enzarzarse y un sotamano del delantero de Tricio se pegó a la pared de tal manera que Aimar no pudo poner la pelota sobre la chapa. Cayeron viejos fantasmas, cayó Olaizola II y el billete para la final cayó hacia el lado de Titín.
Será su tercera final del campeonato oficial de la distancia. Ha perdido las dos anteriores, la de 1997 ante Retegui II y la de 2003 contra Nagore. No va a conformarse con jugar la tercera. En su fuero interno preparará el partido con el convencimiento de que a la tercera será la vencida. A sus 38 años, a un mes de cumplir 39.
Titín tuvo que remontar un 7-0 en contra. Aimar Olaizola abrió esa brecha en veintitrés pelotazos, en un abrir y cerrar de ojos. El de Tricio restó de aire el primer saque del goizuetarra. Quería incomodar a Aimar. Quizá temía que aprovechara sus restos débiles para culminar con el gancho. El juego de saque o saque-remate, basado en una pelota tosca y exigente, dio la iniciativa a Olaizola II.
Ochentas a miles
Se cantaron ochentas a miles (8 a 100) con el 7-0. Titín no se vino abajo. Recuperó el saque después de que Aimar tirara bajo chapa con la derecha, cambió de pelota, puso en juego la suya, ligera, y se acercó a un tanto (7-6) con un juego alegre, rápido, de revoluciones altas. Una falta de saque cortó su racha, pero había logrado su objetivo. Volvía a comenzar el encuentro, que se movió por tacadas. Cada pelotari aprovechó su pelota y su saque.
Pero Olaizola II comenzaba a tomar decisiones inusuales en él. No recordaba haberle visto nunca adelantarse para restar saques de sotamano o botepronto. Lo hizo por primera vez en el 10-8. Titín sacaba largo y arrimado para entrar de gancho o volea a la vuelta. Aimar quería evitar eso, no dar tiempo a Titín, obligarle a que peloteara a bote.
No consiguió su objetivo. No tranquilizó el ritmo trepidante del riojano, que dosificó bien sus descansos para tomar aire y recuperarse. Agotó los cinco, pidió alguno incluso después de ganar él un tanto. Pero en ningún momento acusó un bajón a nivel físico.
Aimar, que destaca por su frialdad y la claridad de ideas en la estrategia, fue presa de un Titín que impuso su estilo, que llevó el partido a su terreno. Olaizola II trataba de cortar sobre la chapa, de que su contrario jugara a bote. No lo consiguió con suficiente regularidad. Tampoco dio velocidad ni acertó a cruzar la pelota cuando Titín se adelantaba para el gancho o la volea. Ni se desenvolvió tan bien como otras veces en defensa porque perdió algunas pelotas que no acostumbra.
Titín aprovechó todo, se metió en la final y golpeó con dureza en la línea de flotación de la cátedra. No ha sido favorito para los apostantes en ninguno de sus cuatro partidos. Ha ganado tres, rozó la cuarta victoria y está en la final.
«Me da mucha pena la derrota. Para todos los pelotaris lo más importante es estar en una final y no ha podido ser. He empezado bastante bien. Pero a partir del 7-5 no he estado acertado. Hay que cruzar la pelota a Titín, jugarle largo. Todo el rato le daba la pelota a la mano. Con mi pelota le hacía daño en los primeros tantos. Después, en ningún momento le he obligado a jugar a bote. ¿Por qué he ido a restar de aire los saques de Titín? Me sacaba largo, no le podía quitar la pelota y me he adelantado por esa razón. La clave de mi derrota no ha estado en esa decisión, en esa estrategia. Las tres o cuatro veces que lo he hecho me ha salido bastante bien. Se ha visto claro que el partido cambiaba con el material. Yo dominaba con mi pelota, exigente. Con la de él, ligera y manejable, Titín sacaba largo y no podía evitar sus entradas de aire al resto. Hay que cruzar la pelota a Titín y en ningún momento lo he conseguido».
«Estoy muy contento por alcanzar otra final. Más aún tratándose de la del Cuatro y Medio. Ha costado, pero lo importante es que he ganado. ¿Si me ha dicho algo el 21-17? Buf, aquello está olvidado. No digo más. He intentado estar centrado desde el tanto uno al veintidós. En el primero he fallado de aire y Aimar me ha sacado ventaja. He vuelto a entrar en el partido y luego se ha desarrollado con alternativas. Ha sido un partido de tacadas. Tener el saque permite conseguirlas. También influyen el material, el frontón... Había diferencia en las pelotas, pero ha sido la que esperábamos. Las de Aimar eran toscas y las mías, más ligeras. Durante la semana habíamos hablado de que nos convenía meter ritmo desde el principio, arriesgar. Restar los saques de aire forma parte de esta estrategia. He ido en el primer tanto para que él estuviera más pendiente. Esto es lo bonito de este deporte, lo que buscamos los pelotaris. Si haces siempre lo mismo, el rival te espera y pierdes capacidad de sorpresa. ¿Que el dinero ha salido en mi contra en los cuatro partidos? A ver si en la final vuelve a salir en contra y gano. Yo no me fijo en esas cosas. Independientemente de que salga de víctima o de favorito, yo trato de hacerlo lo mejor posible. Me da igual Vitoria o Donostia para la final, pero quizá prefiero el Ogueta porque me siento a gusto aquí».
Finala, Ogetan?
domingo, 18 de noviembre de 2007
BADAGO FINALA: Titin vs Abel
Orain Abelek txapela Leitzara!!!
lunes, 12 de noviembre de 2007
Aimar vs Titin Gasteizen?
El Ogueta vitoriano es el recinto que más probabilidades tiene de acoger el próximo domingo el decisivo Aimar Olaizola contra Titín III. Quien gane de los dos estará en la gran final del día 2.
El otro encuentro, de puro trámite, el Barriola-Martínez de Irujo se disputará casi con toda probabilidad el sábado en el Labrit. La LEP confirmará hoy las sedes definitivas.
Así va la liguilla
1. Barriola 2 (+7)
2. Titín III 1 (+10)
3. Olaizola II 1 (+7)
4. Irujo 0 (-25)
